Hola Francesc, quisiera que colgaras mis impresiones sobre el curso iniciático y el básico.
Descubrí el Fosfenismo de la mano de una amiga que me habló de la lámpara de bolsillo. Fue en junio. Me dijo que era una pasada, que molaba un montón. Como soy un espíritu inquieto y emprendedor, le dije que me la prestase para conocerla. Como no nos podíamos ver hasta septiembre, le pedí la página web y metí de lleno la cabeza a indagar...
Hubo una frase que me llamó poderosamente la atención. Es la frase de la mezcla fosfénica: La unión de un fosfeno con un pensamiento crea energía mental. Esta frase me resonó mucho. Noté como las estanterías de mi cabeza se colocaban de nuevo para darle un sentido.
Dispuesto a descubrir un nuevo mundo, pedí el pack básico con la linterna, mental fitness. Leí el libro de la Expansión cerebral por la luz natural y empecé a hacer fosfenos. Sin guía, sin conocer a nadie que lo hiciera, sin técnicas ... Y, al cabo de una semana, llegaron los resultados. Los sueños se tornaron más grandes en tamaño, más luminosos, los recordaba todos ... sí, todos; el descanso era de mejor calidad y me encontraba más despejado. Y todo esto sin conocer las técnicas con las que se trabajaba.
Después del verano hablé con Francesc y me dijo que lo que había conseguido era, más o menos, ¡el 5% de lo que podía conseguir con los fosfenos...El 5% !
Así que me apunté al curso básico y descubrí un mundo nuevo ... y, al mismo tiempo, antiguo, sabio, con bases sólidamente establecidas casi en el principio de los tiempos.
¿Cuántas veces hemos leído que las personas con trabajos nocturnos, yo trabajé 5 años de noche y puedo afirmarlo, tienen más problemas para llevar una vida más normal? Tienen los ritmos circadianos alterados, la pigmentación de la piel es baja, de color más blanquecino de lo normal... Lo mismo ocurre con los países nórdicos: presentan mayor índice de personas, si no deprimidas, mustias.
En ambientes luminosos, las personas tienen un talante más agradable, con mayor capacidad de atención, de concentración, de memoria ... Y esto es lo que potencian los fosfenos, de una manera práctica. Y lo he descubierto en mí mismo. Ahora capto más detalles que antes se me pasaban por alto; tengo más energía interna, más ganas de comerme el mundo.
Otro de los aspectos más relevantes que descubrí en el curso fue el hecho de saber que el cerebro trabaja por ritmos. No es una monotonía latente. Y que hay un ritmo para cada clase de trabajo ... ¡Y esto es lo que la raza humana lleva haciendo desde el principio de los tiempos sin darse cuenta! Los niños pequeños se balancean cuando juegan, cuando exploran; se dejan llevar por los ritmos cerebrales. Están en coherencia con su interior. Nacemos con esa pulsión, con esa vibración, con esa oscilación ... y según vamos creciendo, nos la van literalmente matando. Y ahora descubrimos, mejor dicho, recordamos que esos movimientos son poderosos energéticamente hablando.
Yo ya sabía que el lenguaje del cerebro está codificado en forma de imágenes, sonidos y sensaciones. También sabía que las imágenes no se quedan quietas en el cerebro, sino que van y vienen. Que nos asociamos y nos disociamos a nuestros recuerdos e imaginaciones. Y ahora conozco el por qué. El cerebro sigue su propio ritmo.
Hacer los ejercicios con las técnicas adecuadas me ha supuesto un mayor conocimiento de mi ser. Me noto más centrado, más fluido en el mundo que me desenvuelvo. Capto más detalles de lo que ocurre y he ganado en atención y memoria.
Sí que es cierto que para mantener este logro hay que trabajar los ejercicios diariamente. Bueno, es algo lógico. Dice Sócrates que la excelencia no es un acto sino una habilidad, porque somos lo que repetidamente hacemos. Así que si repetimos y repetimos con los ejercicios, alcanzaremos una habilidad en nuestras aptitudes y actitudes que puede llevarnos a cotas excelentes.
Yo hago siempre fosfenos todos los días. Al menos uno al día, para no perder la costumbre de algo que he adquirido y que es buenísimo para mí.
Estoy convencido que los fosfenos me potenciarán en mucho mis capacidades. Es un método de crecimiento personal muy poderoso y atractivo, por la calidad de los colores y de los sonidos, por la armonía en los balanceos y la rápida consecución de los objetivos.
He leído un artículo de otro compañero y estoy de acuerdo con él. El fosfeno es como un vehículo supersónico donde montas el pensamiento para ejecutarlo mucho más rápidamente de lo normal. Así se crea la energía mental más poderosa.
Ahora puedo decir que ya he superado el 5% inicial que descubrí al principio. Debo de andar en torno al 15% ... y lo que me queda. No vislumbro fin; ya que la luz no es finita, mi crecimiento tampoco.
Un abrazo de luz.
David Alonso
Barcelona. 19 del 12 de 2007